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Cultura
En este espacio se mostrarán los titulares de los diarios del Área Metropolitana de Guadalajara.
En este espacio se mostrarán diversas informaciones sobre tecnologías de la comunicación.

Guadalajara, feria de contaminación visual

17:28 Reporter: Semanario Voces 0 Responses

POR JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA
Vía El Informador.com.mx
Ya es tiempo de madurar como ciudadanos y miembros de una comunidad ‘‘dizque’’ civilizada
La contaminación visual galopante y agresiva que se multiplica en Guadalajara, causa desilusión y angustia entre los habitantes de la metrópoli.

Ya es tiempo de madurar como ciudadanos y miembros de una comunidad “dizque” civilizada y hacer una campaña exigiendo a las autoridades que limpien la cara de Guadalajara, quitando toda esa porquería de anuncios que ponen en cualquier lugar y de cualquier forma existente y ridícula, además de la multitud de espectaculares que no deberían existir en la ciudad.

Pedimos a los diputados, esperemos que algunos tengan sentido común que es el más escaso de los sentidos, que amen y respeten a su ciudad y promulguen una Ley Estatal de acuerdo con los Ayuntamientos, para liberar a la metrópoli, a los centros de población y las carreteras, de la porquería de espectaculares que además de ser un peligro porque distraen al conductor, son una verdadera mugre urbana que debe desaparecer inmediatamente.

Los anuncios de los comercios deben estar reglamentados sin demora alguna, sin conceder agresiones urbanas ni faltas al reglamento. Basta observar el número de anuncios ridículos como la gran M de McDonalds en Av. Vallarta, por poner un ejemplo. Se debe analizar la forma en que se anuncian con discreción y respeto a los comercios en ciudades de primer mundo.

Ya hubo un intento y se logró la limpieza de anuncios ridículos y espectaculares en el Centro Histórico hace algún tiempo, pero han vuelto a reaparecer sin importarles la gran contaminación visual que producen. Esto debe hacerse no solamente en el Centro Histórico sino en toda la ciudad, así se logrará una ciudad más humana, acercándonos al primer mundo, mejorando la calidad de vida.

Además, con esta medida que es indispensable, espero que lo entiendan los Ayuntamientos y los diputados, se debe diseñar la forma en que los peatones reconquisten los espacios urbanos y que el medio de transporte del ciclista se tome verdaderamente en serio, esto se puede lograr reduciendo los espacios para los automóviles, ampliando las banquetas para los peatones y definiéndose en toda la ciudad las rutas para los ciclistas. Esto lo puede hacer Secretaría de Vialidad ampliamente, Diego Monraz tiene el suficiente conocimiento y cultura para hacerlo, en coordinación con los Ayuntamiento y las autoridades de Planeación Urbana, que al final influyen tanto en lograr una adecuada movilidad urbana, esto consolidándolo con el transporte colectivo eficiente.

Asimismo volveremos a mencionar que se deben reglamentar cuando menos en diferentes sectores y avenidas principales las alturas de los edificios, esto combinado con grandes áreas urbanas donde puedan convivir peatones y ciclistas.
Se debe arrebatar la entronización que se ha hecho de los vehículos automotores en la ciudad, que son realmente los dueños del espacio urbano.

Estos son detalles importantes para la calidad de vida.

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Waka waka de Shakira. Qué bello.

13:21 Reporter: Semanario Voces 0 Responses

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El ABC de ignominia

18:33 Reporter: Semanario Voces 0 Responses

Diego Enrique Osorno

Vía Proceso

Cuando está por cumplirse un año del incendio en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, el periodista Diego Enrique Osorno publica un libro en el que confluyen, a manera de un coro, las voces de algunos protagonistas. Esta tragedia, que no se originó por oscuros designios del destino sino por la irresponsabilidad y apatía de los dueños del establecimiento, aún no concluye y no terminará –aseguran los padres indignados– hasta que los responsables sean enjuiciados. Con la autorización del autor y de la editorial Grijalbo, ofrecemos a nuestros lectores fragmentos del libro, que comenzará a circular esta semana.



Una vez le pregunté al guardia de seguridad de la bodega estatal: “¿Qué pasaría si todo esto explota?”, pero no respondió; tampoco lo hizo el personal de Protección Civil, a quienes les hicimos ver esa anomalía, así como la de la lona, que a nuestra consideración, si se caía, iba a llover lumbre, porque sabía que es de plástico.

Esto nos daba miedo; los de Protección Civil nos dijeron que tomarían nota de ello. Todas las irregularidades que en cada grupo recabaron fueron expuestas a los demás grupos y esas anotaciones se las llevó un sujeto de Protección Civil. Posteriormente se nos dijo que estuviéramos listos para el simulacro de incendio, así que estas dos cosas: el almacén y la lona eran los peligros potenciales que había en la guardería.

Alma Dinorah Lucero, asistente educativa de la Guardería ABC.

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Antes el almacén y la guardería eran una misma bodega donde había una maquiladora. Me di cuenta de eso porque en la pared poniente había unos hoyos grandes. Como que por ahí pasaban montacargas. Los hoyos que dividían al almacén y la guardería fueron rellenados con bloques. Esto se veía perfectamente porque las paredes estaban sin enjarrar.

Ignacio Alduenda Salazar, empleado de la Agencia Fiscal del estado.

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El almacén que estaba enseguida de la guardería era del gobierno, pero estaba muy descuidado, con maleza y grafitis, y jamás vi a algún guardia de seguridad cuidándolo. Inclusive el año pasado robaron en la guardería e ingresaron por el lado de dicho almacén, tumbando parte de la pared, a la altura de maternal B-1; robaron comida, lo cual debió de ser escuchado o visto por el supuesto guardia.

Perla Alejandro Moreno Olguín, educadora de la Guardería ABC.

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Ese viernes los estaba apurando para llegar temprano. Mi hija está en una escuela a una cuadra de la Guardería ABC. La costumbre era que mi esposa llevaba a la niña y yo llevaba al niño. Ese día, cuando íbamos de camino a la guardería los cuatro, primero dejamos a Nicole, y recuerdo que el niño, mi bebé, se paró y dijo: “Adiós mamá, adiós Nicole”, pero nunca pensamos que sería el último adiós. Quedamos de vernos en la tarde para recogerlos. Caminamos más y llegamos a la guardería. Chequé tarjeta, como era la costumbre, y el niño pasó al interior de la guardería, se paró, volteó, y me dijo: “Adiós apá”. Nunca pensé que era la última vez que lo iba a ver en mi vida. Y esa imagen se me quedó grabada. Será para siempre.

José Cruz Álvarez, padre de Bryan.

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En una ocasión nos visitó un instructor de primeros auxilios que sólo recuerdo que se llamaba Juan. Nos pidió que nos fijáramos qué era lo que había en el exterior de la guardería, esto para saber a dónde nos íbamos a ir en caso de cualquier siniestro que ocurriera y así poner a salvo a los niños. En esa ocasión, todo lo que apuntamos fue que estábamos cerca de una llantera, de una gasolinera y de una bodega sola. El instructor dijo que nos encontrábamos en una bomba de tiempo.

Aracely Moroyoqui Contreras, asistente educativa de la Guardería ABC.

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Escuché un sonido raro, algo extraño, arriba del techo, es decir del cielo, y me quedé estática, tratando de buscar de dónde provenía. Cuando bajé la vista comenzó a entrar humo de la esquina de la sala de descanso de los maestros. Un humo claro, cafecito, así que me dije “algo está pasando”; los gritos que escuché fueron: “alarma” y “fuego”, y enseguida sonó la alerta de seguridad.

Araceli Valencia Gracia, auxiliar de salud de la Guardería ABC.

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Salía bastante humo negro, demasiado negro, por lo que al ver todo eso, mi compañera Hilda de inmediato trató de abrir la puerta de la calle a la cocina, la cual estaba habilitada como salida de emergencia. Según los simulacros que antes habíamos hecho, esa puerta estaba habilitada como salida de emergencia, pero recuerdo que no podíamos abrir la puerta, ya que abre para adentro, no para afuera, además de que teníamos que jalarla con fuerza y abrirla con la llave, pues esa puerta no tenía la jaladora de la chapa porque se quebró, y en eso andaban de que la iban a arreglar, pero no lo hicieron.

María Guadalupe Torres Grijalva, cocinera de la Guardería ABC.

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El 5 de junio nosotros estábamos en Phoenix, en una reunión de la comisión Sonora-Arizona, que cumplía 50 años de haberse fundado y tiene dos reuniones anuales, una en Sonora y otra en Arizona. Ahora tocaba en Arizona. Al subir al presidium se me acerca un amigo que tiene relación con los bomberos y me dice: “gobernador, dicen que hay un incendio en una guardería en Hermosillo”. Entonces le hablo al procurador y al secretario de Seguridad Pública, que ambos estaban allá conmigo porque, como bien sabes, uno de los temas importantes en la relación con Arizona es el tema de seguridad; entonces estaban los dos allá y les encargo que se pongan a investigar. En lo que se va desarrollando el evento, se van conociendo avances, primero que eran dos niños, luego que cuatro, luego que siete, luego que 10 y entonces me toca hablar a mí, le toca hablar a la gobernadora, y al final del evento digo que me voy a regresar porque no sabemos exactamente qué es lo que está pasando. Regresamos inmediatamente, me traje al procurador obviamente, me traje al secretario de Seguridad Pública, me traje al secretario de Salud y comenzamos a ponerle orden, diría yo.

Eduardo Bours Castelo, gobernador de Sonora.

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A eso de las 2:30 de la tarde mi esposa (Sandra Téllez) me avisó que se estaba quemando la guardería, que ella ya iba en camino. Me dirigí hacia dicho lugar de inmediato, aun cuando andaba al norte de la ciudad por cuestiones de mi trabajo. Al llegar ya se encontraba el lugar acordonado por la policía y los bomberos. Únicamente miré a mi esposa y me junté con ella y me percaté de que ya se había desalojado el inmueble… Mi esposa estaba averiguando dónde estaban los hospitales para ir a ayudar a la gente, como lo hacemos hasta el momento, o sea a las madres de familia. Aparte de mi esposa, son otros dos los socios de la guardería, siendo los de nombre Gildardo Urquidez y Marcia Gómez del Campo.

Alfonso Escalante Hoeffer, dueño de la Guardería ABC y subsecretario de Ganadería del gobierno de Sonora.

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Fuimos a varios hospitales a buscar a mi hijo. Ya como a las 11 de la noche, la última opción: había un niño sin identificar en el hospital del ISSSTE. Y afuera ponían ropa de los niños para que los identificáramos los padres. Ahí había una camiseta idéntica a una de las que él tenía. Tenían la camisetita ahí toda quemada, y cuando vi la camisetita, dije: “Sí, sí es, aquí está”. Entonces pasé a ver al niño y el niño estaba bastante rojito y traía un respirador, tapado. Lo veía y sabía que era el último, pues. El último niño. Por una parte deseaba que sí fuera él, por otro lado que no fuera él. Y lo vi, y dije: “Sí es”. Pasó mi hermana y lo vio: “¿Estás seguro, Roberto, que es él?” “Sí, Jessica –le digo–, velo bien; sí es él, pero pues está quemado.” Llega mi esposa, en cuanto lo ve, dice: “No es”. Fuimos al Semefo y cuando llegamos nos mostraron unas fotos: ahí estaba en una de las fotos… era él.

Roberto Zavala, padre de Santiago de Jesús.

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Viendo fotografías descubrimos el rostro de nuestro hijo y pues pasamos a reconocerlo… Entramos en un estado de shock que no nos permitió expresarnos. Pasaron como un par de horas más para que nos pudieran dar oportunidad de firmar todos los documentos y decirnos a qué hora podíamos recoger el cuerpecito de nuestro hijo. El arzobispo estaba ahí pero te quiero decir algo, yo al arzobispo lo veía tan distante, tan fuera de lugar, tan impersonal, no transmitía absolutamente nada. Al otro día, pasamos a Medicina Legal y nos entregaron su cuerpecito, se lo llevó una carroza a la funeraria San Jorge. Ahí lo velamos a partir de las 11 de la mañana hasta las seis de la tarde. Mantuvimos el ataúd, su cajoncito, cerrado, no porque el niño estuviera lastimado, el niño murió por asfixia, por intoxicación, sin embargo, preferimos que toda la gente lo recordara sonriendo, jugando.

Julio César Márquez, padre de Yeyé

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–¿Usted sabía que colaboradores suyos estaban relacionados con guarderías?

–Me enteré en Phoenix, ahí estaba Tony Salido, el esposo de una de ellas (Marcia Gómez del Campo). De hecho me lo traje yo, se vino en el avión junto con el resto de los funcionarios que veníamos a ver esto. Él fue quien me lo dijo, estaba deshecho, y él me dijo que era una guardería en la que su mujer era socio. Por eso me entero. Desde entonces ya no lo volví a ver. Lo que les dije nada más es: ustedes tienen que dar la cara, no sé cómo están las cosas, pero obviamente es una tragedia y tienen que dar la cara en estas cosas y ya.

Eduardo Bours Castelo, gobernador de Sonora.

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Después de que vimos la foto de Santiago, pasamos inmediatamente a una oficina donde estaba el arzobispo y estaba el procurador Abel Murrieta. Entonces el arzobispo toma la mano de Martha y le empieza a decir: “No, mira…” Le empieza a dar su choro… Le dije: “No diga nada…” “Es que, hijo…” “No, no, no diga nada, quédese callado, cállese, ¿no entiende lo que es quedarse callado? No diga nada.” Se quedó completamente frío. Estaba enfrente el Abel Murrieta.

–¿Cuántos niños van, cuántos niños murieron? –le pregunto.

–No. Es una información confidencial —me dijo Murrieta.

–¿Cómo chingados es confidencial? ¿Cuántos niños murieron?

–Doce niños.

–¿Cómo ha pasado esto?

–No sabemos, ahorita estamos enfocados en los niños lesionados.

–Ese fue el primer contacto que tuve con ese güey y con el arzobispo que sólo decía resignación y bla, bla, bla…

Roberto Zavala, padre de Santiago de Jesús.

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Para mí hubiera sido muy fácil ubicar al que dejó prendido el cooler y decir: se acabó el problema. O por lo menos intentar que se acabara el problema. Nunca lo hemos negado: vamos por la gente responsable, voy por todos, por el Seguro Social, si es que hay responsables, del nivel que sea, del ayuntamiento, administración actual o pasada. Que quede claro, no solamente hay un responsable y no se llamaba el que dejó prendido el cooler.

Abel Murrieta, procurador de Justicia de Sonora.

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–¿Cómo garantizar la impartición de justicia y defender a su equipo involucrado en la tragedia?

–Actuando con la imparcialidad y con estricto apego a la ley. Se los dije a ellos: “Oigan, vamos a ver, vamos a llegar al fondo de las cosas, yo no sé si se tengan o no tengan [responsabilidad], pero nunca me ha temblado la mano para actuar contra el que infringe la ley, si hay responsabilidad”. No tengas duda de que vamos a actuar, pero con estricto apego a la ley.

Eduardo Bours Castelo, gobernador de Sonora

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–¿Tiene usted la conciencia tranquila?

–Sí. A lo largo de mi carrera, y en particular como director del IMSS, siempre guié mis acciones bajo criterios de legalidad, honestidad y transparencia.

Juan Molinar Horcasitas, exdirector del IMSS

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Andrés era mi hijo único. Un hijo planeado muy deseado, y me lo quitaron. Me lo mataron el 5 de junio. ¿Quién me lo mató? La impunidad y la corrupción que predominan en este maldito país. Eso me lo mató. Ahora, ¿qué hago sin mi hijo? Mi corazón está lleno, muy lleno de amor por él; mi cerebro está lleno de recuerdos hermosos, pero mis brazos están vacíos. ¿Qué hago sin él? Quiero darle sentido a la muerte de mi hijo y a la muerte de estos niños. Quiero que, en medio de esta desgracia, salga algo bueno para los demás niños, para los que están con nosotros y por los que vienen. Creo mucho en Dios, y creo que las cosas pasan por algo. Necesito –para que mi corazón esté en paz– que la muerte de estos niños tenga un sentido.

Patricia Duarte, madre de Andrés.

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Entre la convicción y la desesperación

18:27 Reporter: Semanario Voces 0 Responses

Rosalía Vergara
Vía Proceso

La actitud combativa de los sindicalistas del SME que pugnan por conservar su fuente de trabajo no se ha traducido todavía en logro alguno. En el caso de quienes se mantienen en huelga de hambre en el Zócalo de la Ciudad de México, su salud se deteriora tan rápido como la credibilidad del gobierno calderonista, que sigue sordo, insensible ante las demandas de los electricistas... En la crónica que aquí presentamos, la reportera de Proceso cuenta con detalle lo que vio y escuchó durante más de 24 horas de estadía en el campamento de huelguistas del SME.

MÉXICO, D.F., 2 de junio (apro).- “¿Hasta cuándo saldré de aquí? Hasta que pierda la conciencia”, dijo Miguel Ángel, y lo mismo sostuvo María del Rocío, ambos integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) que se declararon en huelga de hambre en protesta por la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LFC). Pero después de más de 20 días tuvieron que salir del campamento por problemas de salud.

Al igual que ellos, por lo menos 17 de los 93 manifestantes se han retirado por problemas de salud, algunos graves. Rocío prometió volver cuando se la llevó la ambulancia porque se le bajó la presión y se sentía mareada, pero sólo Miguel Ángel regresó.

Por convicción o desesperación, los 86 electricistas que permanecen en huelga de hambre comparten sus ideas y viven lo más cómodamente posible en el campamento instalado por el SME frente al Palacio Nacional y a un costado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). A veces, por las tardes, los electricistas reciben masajes de aceite de azahar para evitar que se les cuartee la piel por permanecer por mucho tiempo inmóviles en sus catres. Así esperan que el máximo tribunal resuelva el amparo interpuesto por el sindicato contra la liquidación de la empresa.

Del 18 al 19 de mayo, la reportera pernoctó con los electricistas. Débiles y cansados, están convencidos de que su lucha es contra el gobierno de Felipe Calderón. Diariamente su dirigente, Martín Esparza, los pone al tanto del litigio.

Cuando se les pregunta cómo va su lucha, los vigilantes y los organizadores del campamento, así como los huelguistas, manifiestan su confianza en que recuperarán su empleo en LFC porque la ley les dará la razón. Inquieta su seguridad convertida en consigna. En un mitin, el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador gritó: “¡El SME se queda, Calderón se va!”

El Gobierno del Distrito Federal les ha brindado asistencia médica, víveres y agua. Con ese precario apoyo, a cualquier hora y principalmente ante los medios de comunicación, despotrican contra el gobierno federal. Lo acusan de haberles arrebatado su patrimonio, dejarlos sin empleo y condenarlos a pasar su vejez vendiendo chicles, limpiando parabrisas o en cualquier otro empleo informal.

También se burlan de los electricistas que aceptaron su liquidación porque los están subcontratando “para podar árboles”.

En la medianoche del 20 de mayo los huelguistas cierran las carpas para dormir en sus catres. Minutos antes terminó el prolongado discurso de Esparza sobre el proceso jurídico. Hace frío, los encargados de seguridad se organizan para cubrir con plásticos los rincones de las carpas por donde se cuela el viento.

Siguen llegando donativos. El último fue de cuatro paquetes de propaganda impresa en los talleres gráficos del Partido del Trabajo. Es una historieta escrita e ilustrada por el caricaturista Rafael Barajas, El Fisgón, titulada De cómo fue el proceso de liquidación de Luz y Fuerza. Adrián, el donante, les pide que vayan por el resto del material a los talleres, ubicados en la colonia Bondojito.

La noche pinta tranquila, por lo menos ahora no hay agresiones como las que han reportado en el campamento. Hugo Ortega, uno de los coordinadores, se retira poco después de que Martín Esparza se va a su casa. Daniel Pineda, otro encargado, duerme en una de las tres carpas destinadas a los hombres, pues también está en huelga de hambre.

A las 3:00 horas se propaga una alarma: el huelguista Héctor Iriarte se queja de dolor de estómago. Los médicos lo auscultan y, cuando sus compañeros se aprestan a llamar una ambulancia, logran estabilizarlo.

Prevalece la inquietud porque horas antes los paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se llevaron a María del Rocío Higuera a la Clínica 26 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), porque se sintió mal. Estuvo acostada en su catre todo el día porque se le bajó la presión y se mareó.

Su salida fue emotiva. Todos los huelguistas hicieron una fila desde la carpa donde pernoctaba hasta la salida del campamento, iluminados por las luces intermitentes de la ambulancia A8-069. Rocío salió entre aplausos, en camilla, llorando, con una mano cubriéndole la boca. Prometió que iba a volver...



Un día de protesta



María del Rocío tiene 56 años. El pasado 1 de mayo decidió sumarse a la huelga de hambre de sus compañeros electricistas, desafiando a sus cuatro hijos, que no estuvieron de acuerdo. Para convencerlos se comprometió a dejar la protesta cuando se sintiera mal, pero un día antes de que se la llevaran al IMSS le comentó a la reportera que no pensaba cumplir esa promesa: “A mí me sacan de aquí al hospital o al panteón”.

Esta causa es tan importante para Rocío porque le entregó 20 años de su vida al trabajo en LyFC, como oficinista del Departamento de Obras Civiles del sector San Lázaro. Es madre soltera; su hijo menor tiene 16 años y depende de ella.

Llevaba 20 días comiendo miel y culpando al gobierno calderonista de haberla orillado a declararse en huelga de hambre porque con el decreto le quitó “todo lo que tenía”. Hace un resumen de su situación: “Me quedé en mi casa con 56 años de edad y sin trabajo. A esta edad ¿quién me va a emplear?” Aunque dice estar confiada en que su movimiento alcanzará su objetivo de recuperar los empleos, asegura que si el SME pierde esta lucha por lo menos le quedará la dignidad y podrá ver a sus hijos “de frente” porque esta lucha “es por ellos”.

Ya de día, se corre la voz de que Héctor también se sintió mal. Los cuatro sindicalistas que relevan a la guardia nocturna preguntaron por la salud de Rocío. Nadie tiene nueva información.

Las mujeres huelguistas despiertan y enseguida, una por una, salen de su carpa con una toalla colgada en los hombros y una bolsa donde llevan champú, jabón, cepillo y pasta dentales: se preparan para bañarse en una cabina de madera con regadera, agua caliente y drenaje de PVC que desagua en las coladeras de la Plaza de la Constitución.

Lo mismo hacen los hombres en un baño en forma de casa donde se instalaron seis regaderas para su servicio. La mayoría usa camisetas de distintos colores, estampadas con consignas políticas o con el escudo del SME.

A las 9:00 horas comienza la visita. Familiares y amigos entran al campamento después de lavarse las manos con gel antibacterial y colocarse un cubreboca. El cerco de seguridad fue recomendado por médicos enviados por el gobierno capitalino después de que Miguel Ángel se enfermó de gripe, le salió sarpullido en los brazos y le diagnosticaron varicela (cuadro clínico que fue descartado por doctores del IMSS).

Dentro o afuera de las carpas, los huelguistas reciben a sus visitas; sus madres los abrazan, las esposas les llevan a sus hijos; les dejan ropa limpia y se llevan la sucia.

De pronto, unos gritos llaman la atención. Son alrededor de 300 miembros del Movimiento Popular El Barzón, encabezados por Crecencio Morales, que llegaron en una veintena de autobuses. Alrededor de las 6:00 horas paralizaron el tránsito en la carretera México-Pachuca, en apoyo al SME. Con las manos limpias y provistos de cubrebocas, Morales y otros seis barzonistas entran al campamento, no sin antes registrarse en la carpeta roja de los “personajes distinguidos”.

Entre consignas –una de ellas “SME y Barzón, un solo corazón”–, Crecencio Morales se compromete a que todos los jueves paralizarán las carreteras federales México-Querétaro, México-Puebla y México-Cuernavaca como muestra de solidaridad. Los huelguistas le prodigan aplausos.



Ruta improvisada



La ovación recuerda a la que le otorgaron un día antes, el 19 de mayo, al “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador.

Al grito de “presidente, presidente”, los electricistas agradecieron las muestras de solidaridad del tabasqueño, quien emplazó a la SCJN a resolver con justicia el caso del SME. El huelguista Celestino Obando Salvador le dio la bienvenida y le pidió que vuelque a su ejército de simpatizantes del movimiento en defensa de la economía popular a sumarse a la lucha del SME.

El acto fue presentado por el vocero del sindicato, Fernando Amezcua, quien no se ha sumado a la huelga de hambre después de que abandonó el campamento el 10 de mayo para ir a Caracas, Venezuela. Fue “por motivos de agenda”, lo justificó entonces Martín Esparza.

Al terminar el barullo provocado por López Obrador, los huelguistas regresaron a sus carpas. Unos leían periódicos, otros escuchaban música en su celular o en sus Ipods. A las tres de la tarde salieron para recibir a las viudas de los mineros que fallecieron en la mina Pasta de Conchos en febrero de 2006.

Carlos Rodríguez, miembro del Centro de Acción y Reflexión Laboral (Cereal), manifestó el apoyo de las viudas y familiares de los mineros al SME; esta vez el acto fue coordinado por Daniel Pineda porque Amezcua ya se había ido.

Enseguida Ferrer Galván, presidente de la Liga Nacional de Comités en Resistencia, les dio una plática sobre desobediencia civil. Se remontó a las acciones encabezadas por el Mahatma Ghandi en la India y terminó con la invitación a los huelguistas para que dejaran de consumir productos Bimbo porque no son nutritivos y sólo engordan. Vestido con un elegante traje gris y una camisa rosada, también los exhortó a crear una cooperativa textil cuando terminen su huelga de hambre para confeccionar su propia ropa y dejar de gastar en ropa de marca.

Alrededor de las 18:00 horas Esparza visitó carpa por carpa para explicar cómo iba la defensa jurídica del sindicato.

A medianoche se despidió de los huelguistas y de los simpatizantes que lo esperaban fuera del campamento. Prometió volver al día siguiente, el jueves 20, a las 9:00 horas, pero llegó alrededor de las 11:30.

Transcurrió el tiempo. Conforme se ocultaba el sol, la gente seguía llegando al campamento para participar en la marcha “en pro de la huelga de hambre” que el SME realiza todos los días, por distintas rutas, en el primer cuadro de la Ciudad de México.

Esta vez se juntaron alrededor de 300 personas y marcharon por la avenida Plaza de la Constitución, a la altura de Palacio Nacional, hasta cruzar por la calle Monte de Piedad. Doblaron en la avenida Tacuba y se detuvieron en la estación del metro Allende, donde lanzaron consignas: unas para invitar a la gente a no pagar la luz y otras para exigir un “alto al gasolinazo”.

Custodiados por elementos de la Policía de Tránsito del gobierno capitalino, los electricistas improvisaron la ruta. Dieron vuelta en Bolívar hasta República de El Salvador, gritando: “Con este desmadre, el PAN chingó a su madre”.

Regresaron al Zócalo por la avenida 20 de Noviembre. En la esquina con Plaza de la Constitución colgaron una manta: “Calderón: Tú puedes evitar un movimiento social ¡Renuncia! SME”. Luego cruzaron la avenida y se incorporaron al campamento, ya custodiado por extrabajadores del área de cobranza, mantenimiento y oficinistas varios de LFC, apoyados por miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Movimiento Nacional por la Esperanza, agrupación liderada por René Bejarano, que instalaron sus propias carpas alrededor del plantón del SME.

Como la consigna es no consumir alimentos, buena parte de los donativos consisten en miel, sueros, agua embotellada y víveres como papel higiénico, barras de jabón y medicamentos. Durante las 24 horas que estuvo presente la reportera, constató que Enriqueta Chávez, de la Resistencia Civil Pacífica, y Lenin Cortés, subsecretario de Asuntos Religiosos del gobierno capitalino, hicieron donaciones en especie. Una ancianita entregó los 50 pesos que cada tercer día aporta desde el inicio del plantón.

Los recursos así recabados se guardan en una carpa que funge como almacén. Es pequeña y casi ya no caben más botellas de agua, jabones, papel higiénico, aromatizantes y productos de limpieza.

Cada tercer día el Heroico Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal llena de agua dos tinacos de mil litros que abastecen el campamento, sobre todo los seis baños. Dos de éstos se reservan para los visitantes y el resto para los huelguistas; igual número para hombres que para mujeres.

De vez en cuando la Brigada 9 de la Asamblea de Barrios recorre la Plaza de la Constitución en un camión y vocea consignas de apoyo al SME.

Entre tanto, Hugo Ortega, juez de la Comisión Autónoma de Justicia del SME y coordinador del campamento, atiende a los reporteros que solicitan entrevistas. Los camarógrafos toman imágenes de las mujeres, los fotógrafos centran sus lentes en las personas recostadas en los catres. Les interesan también los momentos en que los electricistas gritan consignas.

Más tarde, tres mujeres se sumaron a los ayunos de 12 horas que diariamente realizan los electricistas para alentar a sus compañeros que permanecen en huelga de hambre.

Esa noche Martín Esparza confió a la reportera que estaba planeando emplazar a la SCJN para que lo más pronto posible resuelva el amparo interpuesto por el SME el 24 de marzo contra la liquidación de LFC, pues el 17 de mayo el periódico La Jornada publicó que los magistrados resolverían el caso hasta julio.

Como los huelguistas están decididos a permanecer en huelga de hambre hasta entonces, el doctor Alfredo Verdiguel, cirujano de profesión y jubilado de LFC, donde trabajó en el área de fábricas y talleres, advirtió que no aguantarían otro mes sin alimento: “En 30 días tendrán más problemas, podrían infartarse, sufrir insuficiencia renal o quedar inconscientes”.

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No hay nada que repartir: Mockus.

17:53 Reporter: Semanario Voces 0 Responses
Hace unos minutos, Mockus soltó una frase fenomenal: "Bienvenidos simpatizantes y electores de otros candidatos, a sabiendas que aquí no hay nada para repartir, sino principios para compartir".
Mirar la política de otro modo, aunque cueste. Hacer política en la cual no todo vale. Sin atajos. Utópico modo de ver las cosas. Quizá haya una dosis de ingenuidad. Pero, qué mejor. Hay otras cosas en la vida. Mockus se la está jugando. ¿Quién se apunta? Para esto se requiere imaginación simbólica, y un compromiso ético-política.

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Termina la tregua y Jalisco vuelve a ensangrentarse

20:46 Reporter: Semanario Voces 1 Response
domingo, 30 de mayo
Felipe Cobián y Alberto Osorio Méndez
Revista Proceso.

GUADALAJARA, Jal.- La calma que caracterizó durante los últimos tres lustros a la zona metropolitana tapatía –en parte debida a una tregua entre cárteles de la droga y al disimulo de las autoridades– quedó rebasada en los últimos meses debido a las escaramuzas protagonizadas por las bandas del narcotráfico que luchan por el control de la plaza.

Ante los enfrentamientos recientes entre sicarios de grupos rivales, el Ejército movilizó sus tropas y realizó varios operativos en los que detuvo a varios sospechosos de fomentar la violencia, además de incautar armas de alto poder y estupefacientes. El más sonado fue el del miércoles 5 por la noche, cuando elementos de las Fuerzas Armadas irrumpieron en el Reclusorio Preventivo de Puente Grande.

En lo que va del año en Jalisco ha habido 129 ejecuciones, de las cuales seis se cometieron entre el miércoles 26 y el jueves 27. Ese miércoles, poco antes de que las autoridades localizaran los primeros cuerpos, algunos de ellos mutilados, el procurador de Justicia del Estado, Tomás Coronado Olmos, declaró que el número de ajusticiados ascendía hasta ese momento a 123, frente a los 84 registrados durante 2009.

José Nicolás Araujo, director operativo de la Policía Municipal de Zapopan, es una de las víctimas recientes de la violencia en la entidad. Fue ejecutado en el exterior de su casa el sábado 22. Hasta el cierre de esta edición la procuraduría estatal realizaba sus pesquisas a partir de tres líneas de investigación.

Varios agentes comentan a Proceso, a condición de que se omitan sus nombres, que la violencia se acrecentó luego del levantón, el pasado 3 de abril en Bahía de Banderas, Nayarit, del joven Alejandro Coronel, de 16 años, hijo de Ignacio Nacho Coronel Villarreal, lugarteniente de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, en Jalisco.

Los policías consultados aseguran que el líder del cártel de Sinaloa es el principal objetivo de Los Zetas, quienes incursionaron en territorio jalisciense desde hace varios meses y buscan arrebatarle la hegemonía a la organización que dirige El Chapo. Dicen, incluso, que los integrantes de ese grupo paramilitar llegaron a Jalisco por la franja periférica del noreste.

Se desplazaron desde Ojuelos y Lagos de Moreno hasta Colotlán, al norte del estado, para luego bajar hacia Tequila y Magdalena, en el noroeste. Arribaron después a Puerto Vallarta, en el oeste, pasando por Nayarit. Es en este corredor donde, dicen los uniformados, han tenido varios enfrentamientos con integrantes del cártel del Pacífico, aliado de El Chapo.

La madrugada del día en que presuntamente fue levantado el hijo de Nacho Coronel, relatan los entrevistados, un comando de más de 30 personas llegó al conjunto habitacional El Tigre, en Bahía de Banderas, a pocos kilómetros de Vallarta. Sacaron al dirigente regional de la Federación de Estudiantes Universitarios de Guadalajara, Luis Fernando Gurrola Coronado, y lo arrastraron hasta el césped de la cancha de golf, donde lo ejecutaron.

Dos mujeres que presenciaron la acción declararon ante el Ministerio Público nayarita que los pistoleros se llevaron a dos adolescentes, uno de ellos presuntamente es el hijo de Nacho Coronel. Hasta hoy, ninguna autoridad de Nayarit ha confirmado que uno de los dos jóvenes levantados sea Alejandro Coronel.

Tres días después, un comando de más de 100 hombres respondió con el levantamiento, en la capital de Nayarit, de 12 personas, entre ellas José Luis Estrada Martínez, El Pepino, y su padre. Eran presuntos sicarios de Los Zetas.

Poco después fueron localizados sus cuerpos. En las inmediaciones del poblado nayarita de San José de Castilla estaban ocho de ellos, totalmente calcinados; los otros cuatro estaban esparcidos en el área cercana y tenían el tiro de gracia, según el reporte policiaco.

Los Coronel, a la baja

El académico Dante Haro Reyes, de la Universidad de Guadalajara, comenta que aun cuando las bandas de narcotraficantes coexistieron de manera pacífica durante más de tres décadas en Jalisco, la guerra que desataron es para apoderarse de la plaza.

Experto en asuntos de seguridad, Haro Reyes no descarta que en esta fase de violencia desatada por las bandas criminales, El Chapo y sus seguidores, en particular Nacho Coronel, vayan perdiendo el control de la plaza.

En marzo de 2009, por ejemplo, fue detenido en Tlajomulco de Zúñiga un sobrino de Nacho Coronel, informaron los medios locales el día 14 de ese mes. Se trata de José Ángel Carrasco Coronel, alias El Changel, junto con otros hombres armados.

En aquella ocasión, el procurador Coronado Olmos declaró que El Changel y sus compañeros fueron remitidos a la delegación de la PGR. Sin embargo, los detenidos nunca llegaron a la delegación de esa institución, según informó El Universal el 22 de marzo de 2009. Horas después, todos los detenidos recuperaron su libertad tras pagar una fianza.

La segunda semana de enero último, en un enfrentamiento con el Ejército, fueron detenidos Jesús Gutiérrez López, Raymundo Larios Vizcarra, Ernesto Coronel Peña, José Jaime Coronel y Juan Ernesto Coronel Herrera. Los tres últimos al parecer son parientes de Nacho Coronel; en la refriega murió también su compañero Avelino Quiñones.

El día 18 de ese mes, la PGR informó sobre la captura de Gael Carbel Aldana, presunto operador de Nacho Coronel en los municipios de Chapala, La Barca y Mazamitla, en Jalisco, y de Óscar Nava Valencia, El Lobo Valencia. Los dos habían enfrentado a un contingente militar en Tlajomulco de Zúñiga. Carbel y Nava están en el Cefereso número 3 de Matamoros, Tamaulipas.

La situación del lugarteniente del Chapo en Jalisco sería más grave aún si se comprueba la versión de que fue detenido entre el jueves 13 y el viernes 14 pasados durante un cateo simultáneo a diferentes fincas en el fraccionamiento Bugambilias, en la zona metropolitana de Guadalajara, y en El Molino, en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco.

De acuerdo con versiones extraoficiales, en ese operativo habrían participado más de 60 marinos y al menos 30 agentes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Al ser interrogado sobre el particular, el secretario general de Gobierno de Jalisco, Fernando Guzmán Pérez Peláez, declaró al periódico tapatío Público que no podía “confirmar ni descartar nada” sobre la presunta captura de Nacho Coronel. Lo único que declaró es que en el presunto operativo no participaron agentes estatales. Hasta el viernes 28 de mayo la PGR no había informado nada al respecto.

Para Haro Reyes, es claro que la violencia en la entidad se ha recrudecido: “Podemos ver que desde el viernes 14 (fecha de la presunta detención de Coronel) se han desatado los ajusticiamientos; incluso se puede inferir que hay funcionarios ligados al crimen organizado”.

Desde ese día, la Policía Estatal Preventiva se reactivó. El viernes 21, por ejemplo, la corporación informó sobre la detención, en Mazamitla, de nueve personas, entre ellos un joven de 17 años, pertenecientes a la célula de La Familia michoacana, quienes “pretendían abrir plaza en Jalisco y que estaban desestabilizando la zona con asaltos y secuestros”, según el boletín oficial.

El sábado 22, policías preventivos y militares se enfrentaron con presuntos zetas en la zona serrana de Zapopan, en San Cristóbal de la Barranca y en la parte del sur de Zacatecas. En esas acciones no hubo ninguna baja, aun cuando estallaron siete granadas.

Para el día siguiente, el titular de Seguridad Pública estatal, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, presentó a 18 presuntos integrantes del cártel del Milenio capturados después de la balacera. El funcionario aseguró que les decomisaron 39 kilos de crystal, dos kilogramos de semillas de mariguana y cinco de metanfetaminas, así como 20 armas de fuego, lanzagranadas y cerca de 2 mil 200 cartuchos, siete vehículos todoterreno, entre ellos, una jeep Commander, asignada al diputado del PRD, Raúl Vargas, quien la víspera había reportado el robo de su vehículo.

Y el lunes 24, el Ejército exhibió ante los medios de comunicación más de 13 toneladas de mariguana confiscadas en el poblado de San Isidro Mazatepec, cercano a Guadalajara. Los militares comentaron que era uno de los decomisos más grandes de los últimos años en Jalisco.

Corrupción institucional

El especialista Dante Haro Reyes insiste en que la guerra del gobierno contra el crimen organizado, en particular contra los cárteles de la droga, es difícil de ganar. Una de las razones, dice, es que funcionarios públicos que tienen nexos con las organizaciones criminales.

–Cuándo usted nos comenta que hay funcionarios vinculados a la mafia, ¿de quién está hablando? –se le pregunta al académico.

–… La corrupción y el narcotráfico no se pueden entender sin una base social, y ésta la conforman las personas funcionarios de las dependencias de seguridad y otras áreas del gobierno que tienen ingerencia o interés en las ganancias fenomenales que reporta la delincuencia organizada.

“En este asunto también están inmiscuidos representantes del nivel municipal, e incluso elementos de corporaciones policíacas estatal y federal. Y aunque no tengo nombres, estamos hablando de una gran corrupción que crece cada día. Es claro que existe una protección política a los narcotraficantes”.

El académico insiste: Quienes ahora encabezan la lucha contra el grupo de El Chapo están interesados en asuntos relacionados también con la prostitución, tráfico de armas, secuestros, extorsiones y trata de personas. Pero matiza: aun cuando la venta y distribución de drogas –“un rentable negocio por el número de habitantes que tiene la mancha urbana tapatía”– es parte de estos objetivos, aún no es su principal actividad.

Sin embargo, ahora que Jalisco dejó de ser una zona de paso por las facilidades que ofrece su condición geográfica, comenta Haro Reyes, empiezan a establecerse en narcolaboratorios en ciudades medias de la entidad que son escogidas por sus carreteras y vialidades que la enlazan con Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas o Nayarit.

Incluso advierte que ante esta nueva realidad la sociedad civil se encuentra inmersa entre el avasallamiento de los grupos delincuenciales y las corporaciones, que aún no logran definir una estrategia conjunta para controlar la situación.

Los jefes policíacos todavía están discutiendo si hay una organización con mando único. Mientras, los municipios más alejados de la mancha urbana, como Tlajomulco, Tonalá o El Salto, se convierten en presas fáciles de la delincuencia. Y esa falta de coordinación es aprovechada por los grupos criminales, aun en ciudades como Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque, enfatiza Haro Reyes.

El territorio que durante años era controlado por Nacho Coronel, se fracturó sobre todo por el rompimiento de los líderes del cártel del Pacífico, aún cercanos a El Chapo, con los hermanos Beltrán Leyva. A ello se debe que en Jalisco los acuerdos entre esas bandas ya no funcionen, comenta el entrevistado.

A ello deben sumarse las corruptelas de policías y funcionarios. Y explica: Es inaudito que en una misma corporación policiaca “haya funcionarios corruptos o elementos que protejan a grupos diferentes”.

Para Haro Reyes, la lucha por la zona metropolitana de Guadalajara debe entenderse a partir de los enfrenamientos registrados desde el año pasado en municipios como Tequila, Magdalena, Lagos de Moreno, Colotlán y los que colindan con Zacatecas y Nayarit. Es precisamente en esa zona donde Los Zetas controlan varias ciudades intermedias.

Y esboza la tesis del Estado fallido al que podríamos llegar, dice, si no se atienden los problemas de corrupción en los gobiernos estatal y municipal y si las corporaciones no se ponen de acuerdo para combatir a la delincuencia.

Explica: Una de las características de cualquier Estado es garantizar el respeto a las garantías de sus representados, así como legalidad y seguridad. Si no puede hacerlo, se convierte en un Estado fallido.

–¿Jalisco corre ese riesgo? –se le pregunta.

–Desde luego. Jalisco está en un tránsito hacia ello.

Haro Reyes asegura que las autoridades del estado deben prepararse para vivir tiempos “delicados” en materia de seguridad y combate al narcotráfico. Hoy, abunda, el pacto de no agresión que funcionó durante los últimos 30 años entre los grupos del crimen organizado, simplemente ha dejado de funcionar. Prueba de ello es el creciente número de ejecuciones.

Tan sólo al inicio de la semana pasada, en menos de 24 horas se reportaban siete asesinatos y de manera inédita, la Procuraduría de Justicia admitía que entre enero y mayo de 2010, se habían reportado 123 asesinatos catalogados como ejecuciones, 40 e4n lo que corresponde a la zona metropolitana y 83 en poblaciones del interior del estado, mientras en 2009, hubo un total de 84 ejecutados lo que representa un aumento de mas del 30 por ciento, tan solo en cinco meses.

Haro Reyes remata: “Acabo de estar en Ciudad Juárez, donde hay hasta 12 crímenes por día. Sería lamentable que en aquí, en Jalisco, llegáramos a una situación similar a la de la denominada Zona Cero, como se conoce a Juárez”.

Frente al inusitado incremento de la violencia en la zona conurbada de Guadalajara, el viernes 28 el presidente municipal Aristóteles Sandoval propuso realizar una cumbre de seguridad. No obstante, el gobernador Emilio González Márquez dijo que a lo sumo organizará una reunión para el martes 2 de junio en el que participarán el secretario general de Gobierno de Jalisco, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y los alcaldes metropolitanos. (Con información de Miguel A. Infante y Ana Lozano.)

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"No más atajos": Mockus

6:24 Reporter: Semanario Voces 0 Responses
Víctor M. López
Lo inesperado sucedió: Mockus perdió por mucho, logró obtener poco más del 20%, la mitad de lo que las encuestas decían, esa fotografía instantanea tan variable. Santos, el delfín, logró un 46%, a unos puntos estuvo de ganar la presidencia en la primera vuelta. Pudo más el aparato del Estado, las redes de movilización del partido oficialista. Mockus no es un político tradicional, quizá le convendría renovar su estrategia. De 30 millones de colombianos, la mitad no votó. En principio, el abstencionismo ganó.
Mockus, en un discurso emotivo que dio ante sus simpatizantes, dijo: "No todo vale". Es cierto. Mockus no sacrificará sus principios. Entonces, queda renovar la estrategia. "Podemos ser mejores de lo que hemos sido", arengó Mockus.
Lo interesante de todo esto es que mientras algunos seguidores gritaban "fraude", Mockus reviró: "El pueblo colombiano decidió que habrá una segunda vuelta".
Mockus aplicó y aplica la fuerza suave. Mientras los seguidores gritaban más fuerte, Antanas bajaba la voz. La gente lo seguía. Como un profesor que es. El pedagogo de la nueva politica, la renovada. "No más atajos".

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